jueves, 20 de agosto de 2009

Retirada de símbolos religiosos de las escuelas públicas

Después de más de treinta años de Constitución Española donde se define a nuestro país como aconfesional, todavía encontramos edifcios públicos con simbología religiosa. Este hecho es, sin duda, herencia de las cuatro décadas de dictadura que sufrió nuestro país, donde religión y política eran dos ramos de un mismo árbol.

El hecho de que haya simbología religiosa en los edificios públicos es más aberrante, si cabe, en el caso de los colegios públicos, porque es allí donde se están forjando las mentalidades del futuro.

La escuela de hoy es muy diversa y encontramos alumnos de muy diferentes sensibilidades. Además, no se puede enseñar tolerancia y pluralidad cuando sólo se representa una creencia, que al estar presente en un edificio público, queda además revestida de un halo de oficialidad que, por otra parte, no le pertenece. El que haya símbolos de una religión concreta es una forma de discriminación hacia los que no la profesan, y eso no puede suceder en un país democrático.

Son estos argumentos (aconfesionalidad del estado y pluralidad de la sociedad), motivos más que suficientes para que esos símbolos desaparezcan ya de nuestras escuelas.

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